Se terminaron las suscripciones a periódicos y televisiones de pago en el club. El nostálgico estadio gallego de Riazor, dejará de contar con Internet gratuito. Y por supuesto, no habrá comida oficial de las directivas antes del partido. Son algunas de las medidas aplicadas por el Deportivo de la Coruña, un histórico equipo de la Liga española con serias dificultades para pagar sus deudas.

Por Adrián Levy Pernudo

Periodista

ccs@solidarios.org.es

Twitter: @CCS_Solidarios

 

 

El restaurante coruñés El Manjar era el favorito del presidente de la entidad, Augusto César Lendoiro, para hacer negocios y celebrar victorias. Tiempos de vino y rosas. La época dorada del club que disputó títulos importantes a finales de los noventa y principios del nuevo milenio terminó con un descenso de categoría. En la actualidad el club gallego adeuda al restaurante 107.000 euros en concepto de cenas a base de marisco y tortillas de patatas. Es una ínfima pero representativa parte de los 93 millones de euros que suma en impagos el conjunto coruñés.

 

Pero no es un problema exclusivo del equipo blanquiazul. Los clubes de fútbol españoles se encuentran en un momento crítico. Sus arcas están vacías y acumulan deudas por valor de 3.600 millones de euros, según un informe del Consejo Superior de Deportes (CSD). Los equipos de fútbol profesional deben al fisco cerca de 700 millones de euros, si bien la cifra se ha reducido respecto al año anterior.

 

Para  el economista José María Gay de Liébana “el fútbol sumó su propia burbuja a la burbuja global de la economía española”. El problema se generó cuando las cajas de ahorro adelantaron dinero a cuenta a los clubes de fútbol en concepto de futuros ingresos televisivos. Además, las administraciones públicas hicieron la vista gorda y no controlaron las finanzas de los equipos, según el experto.

 

La Comunidad de Valencia es el paradigma de esta situación. Las cuentas no salen para  entidades relacionadas con los servicios para el cumplimiento de la Ley de Dependencia. Tampoco les cuadran a las farmacias y a los servicios de comedor en colegios. Se amontonan las facturas sin cobrar y no sólo pertenecen a clientes privados. Esta comunidad es una de las que más deudas y problemas económicos tienen aunque para el fútbol sí parece haber dinero. El Gobierno autonómico pagó cerca de 5 millones de euros de intereses de la deuda de la Fundación del Valencia C.F a Bankia.

 

El presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), Javier Tebas, ha mostrado preocupación por la presencia de jeques y magnates en el fútbol europeo que “gastan dinero de fuera del fútbol y distorsionan el mercado”. El Málaga C.F. lucha por jugar la Champions, pero este año no podrá hacerlo. No por cuestiones deportivas, sino financieras, pues la UEFA ha castigado al club con un año sin poder jugar esa prestigiosa competición. Los fichajes realizados por el jeque Al Thani, dueño de la entidad desde 2010, han puesto en severos problemas la viabilidad del club. La Comisión Europea (CE) ha cuestionado el derroche en traspasos, que supone cerca de 3.000 millones de euros al año.

 

En España los dos equipos con más deudas son los que parecen más viables, por prestigio y por sus relaciones financieras y deportivas. Real Madrid y Barcelona suman un tercio de la deuda total de los conjuntos españoles. Pero también son los que más beneficios generan y los que mejores condiciones televisivas negocian.

 

Cualquier partido es un éxito de audiencia y si el enfrentamiento es entre ambos, las cifras se disparan y el mundo se detiene. Cuando hay derbi, en la calle no se discute de política, trabajo, educación o sanidad. Se habla de fútbol y se respira fútbol. Multitudes enfervorecidas celebran las victorias en las plazas mientras otros vuelven cabizbajos a casa.

 

Si la religión era para Marx el opio del pueblo, hace tiempo que lo es para el fútbol. Un deporte visto como forma de existencia. Ciudadanos y clubes españoles llenos de deudas pero también de talento. Jóvenes cualificados forzados a emigrar en busca de un puesto de trabajo. Decenas de jugadores nativos vendidos al mejor postor extranjero. Lo que sabía Albert Camus sobre moral y obligaciones de los hombres decía que se lo debía al fútbol. Una gran y digna imagen de su juventud bajo el cielo de Argel. Fútbol como reflejo de la vida y nada más.

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